martes, 27 de marzo de 2012

APRENDER A ENFRENTAR PROBLEMAS (I)



Problemas: aprender a enfrentarlos

Vivir bien no significa no tener problemas
 sino enfocarlos como oportunidades

Problema es una palabra que usamos unas doscientas veces al día de promedio en nuestra cultura, sin embargo, la dificultad consiste en el contenido subjetivo de la palabra para cada persona y no son pocos los casos en que podemos no  entendernos cuando nos referimos a un problema concreto. No te han dicho alguna vez “...¿No veo dónde está el problema? ¿haces un problema donde no lo hay?  O te han acusado “¿qué problemático eres!”

Es decir, aparte de su significado, lo que verdaderamente dificulta su uso es su comprensión subjetiva y la forma práctica de relacionarnos con ellos. frecuentemente, dos personas pueden tener un percepción inverosímilmente distinta de cuál es el problema frente a una situación determinada.

Pongamos un caso concreto como ejemplo. Los padres de Juan  reciben la noticia de un miembro de la policía local que llama a s
u casa que su hijo de dieciséis años ha sido detenido por consumo y venta de hachís en la vía pública, o sea la calle.
El padre de Juan dice que el problema es la policía que no tiene otra cosa que hacer que perseguir a los chavales, porque en realidad los jóvenes siempre consumen esas cosas a esa edad y no por eso son delincuentes, la madre de Juan dice que el problema en realidad es el padre que no le ha ayudado a educar bien al chaval, que su hijo es muy bueno, pero es su padre quien le da mal ejemplo y le consiente todo. En realidad nadie se hace cargo del problema de Juan, si le preguntamos a él mismo nos sorprenderá con su propia versión.

Definir un problema:
En ética sabemos que muchos de nuestros comportamientos parten de nuestras ideas, de la concepción de la vida que tenemos, y esto es difícil de cambiar, aunque somos responsables de nuestra formación; aunque no podemos entrar aquí en la responsabilidad del cambio de mentalidad, si  intentaremos aclarar algunas estrategias que nos ayuden a resolver problemas usando los recursos de nuestra mente, que es el recurso más poderoso.

Partimos de entender la palabra, su semántica, encontramos  muchas definiciones pero vamos a quedarnos con la concepción de que un problema es lo que nos impide llegar a una meta, conseguir o mantener algo valioso para nosotros. Si detrás del problema no vislumbráramos algo bueno y gratificante, no lo consideraríamos problema. En principio es lo que se interpone entre yo y lo que quiero. En el ejemplo que planteaba, Juan tiene un problema, se llama adicción a las drogas, se interpone entre su él y su realización como persona, o en lograr tener una vida buena, o incluso entre él y el placer de disfrutar.

Llamar al problema por su nombre.

El primer paso para solucionar un problema es definirlo, aclararlo, mirarlo a los ojos, llamarlo por su nombre es ya, casi, reconocerlo, entonces podemos dar los siguientes, estaremos en la senda de la solución.
Ejercicio. Un ejercicio muy bueno es escribir el problema, el ponerlo por escrito ya es un gran paso en la dirección de la solución, entonces, debemos intentar diversas formulaciones del mismo problema, intentando, profundizar, ver diversos puntos de vista, incorporar  nuestra manera de percibirlo, etc.
Ejemplo: No me siento muy seguro con lo que hago.
Otras formas de verlo
-         Pongo tanto empeño en mis ocupaciones que quedo siempre insatisfecho.
-         De alguna forma siempre estoy pendiente de lo que los demás opinan sobre lo que hago.
-         Soy tan perfeccionista que no me doy ni un respiro y me siento agobiado.
-         Me he acostumbrado a depender de la evaluación de los demás cuando tengo una tarea.
-         Algo que hay en mi o en mi alrededor me impide disfrutar de lo que hago.

Es evidente que intentando hacer diversas formulaciones, voy profundizando y voy comprendiendo mejor la situación, captando la relación con otros aspectos de mi vida y, a la vez, planteando posibles vías para encontrar soluciones.

Formas poco saludables de enfrentar un problema.


No son las únicas pero si que se dan con más frecuencia, ¿Cuál es la forma en que más solemos caer?

Negarlo.
Puede ser conciente o inconscientemente, se puede negarlo a uno mismo o a los demás, posiblemente hay un componente de sufrimiento muy grande, y suele tener que ver con la propia auto-aceptación.

Esconderse

Evitar encontrarse con el problema, a veces pensamos que ésta ya es una solución. Sobreponernos a fuerza de voluntad, sirve cuando es una situación concreta que nos hace manifiesto nuestro problema, evitando la situación, desaparece el problema, pensamos. Pero normalmente no  ofrece una solución estable y de larga duración. Y cuando reaparece, tiene más fuerza porque ha ganado la batalla de tu voluntad.

Postergarlo

Tal vez pensamos que el tiempo todo lo soluciona. Tiene que ver con las formas anteriores, en realidad combinamos estas estrategias según nuestra educación y el ejemplo que hemos visto en nuestras figuras significativas. Definitivamente hay problemas que se pueden postergar, intentando evitarlos, sin embargo tampoco suele resolver la situación, puede reaparecer más fuerte y con complicaciones.

Disfrazarlo

Es una estrategia más sutil, las palabras (eufemismos) suelen ayudarnos a disimular, el peligro está en disfrazarlo de virtud, porque entonces lo promovemos y llegamos a creérnoslo, prefiero comerme las uñas a salir a fumarme un cigarrillo. También en este aspecto solemos contar con la complicidad de la sociedad. Por ejemplo el tabaco y el alcohol son drogas legales, la figura del fumador se volvió legendaria en la cinematografía de los años 50 del siglo pasado.

Culpabilizarse

Puede darse simultáneamente a las estrategias anteriores, en realidad es un factor que siempre está presente en nosotros arraigado más allá de lo que podemos reconocerlo, en realidad suele estar muy escondido para nosotros mismos y su influencia es más devastadora de lo que creemos. Aunque es un tema complejo, hay que afirmar que es un factor muy determinante para solucionar problemas.

Proyección

Es otra forma sutil, consiste básicamente en ver (y acusar) a otros de lo que no queremos aceptar o ver en nosotros mismos, como dice el dicho ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga que llevamos en el nuestro. En realidad la proyección está muy relacionado con que solemos rechazar y ser intolerantes con aquellas cosas de los otros que en realidad están en nosotros mismos, pero es nuestra manera de protegernos.

Recuerda:

  El tiempo no es el mejor aliado cuando todo lo dejamos a su discurrir, el tiempo nos ayuda cuando ponemos todo de nuestra parte.

 

Se puede sentir la vida como un cúmulo de problemas, pero también se  puede experimentar como una oportunidad de descubrir lo que podemos llegar a ser, nuestro potencial,  nuestro poder interior.









1 comentario:

María Verónica Miguelez dijo...


Felicitaciones! gracias por el material brindado!
http://unadonnacuriosa.blogspot.com.ar/

ERES UN PATITO FEO / UNA PATITA FEA

ERES UN PATITO FEO / UNA PATITA FEA
Recuerda que en tu adolescencia estás encontrando tu identdad, tu forma de ser propia y original. No te importe que te digan "raro, "rara", tú eres ÚNICO, ÚNICA y, por tanto, genial, pronto lo descubriras, cuando extiendas tus alas pra volar.